“VITOLA” LA FLACA DEL CINE NACIONAL

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Hola que tal querido público de Formula Mexicana, espero que todos se  encuentren bien, son los deseos del” Charrito de Oro” con la novedad de que un día como hoy nacio  “La Vitola”  en Toronto Canadá, el 11 de abril de 1927.

Les dejo está información de está gran artista cómica de la época de oro del cine mexicano.

 

“VITOLA”, LA FLACA DEL CINE NACIONAL

 

“La Vitola” nació en Toronto, Canadá, el 11 de abril de 1927. Desde sus primeros años vivió en Cuba, y ahí mismo inició su carrera como cantante de ópera. Su debut oficial lo realizó en la capital cubana en el año de 1937.

 

En 1940 se trasladó a México, país que se convertiría en su verdadera patria, y que ya jamás dejaría. Aquí, tres años más tarde, actuaría en su primera obra, en el teatro Arbeu. Al lado de Rosita Fornés, Óscar Pulido y Los Cuates Castilla, inició una carrera de éxito ascendente. Entre los espectadores de aquella puesta en escena, se encontraba uno que llegaría a ser su hermano: Germán Valdés “Tin Tan”, quien, al verla, supo que la quería para compartir créditos en sus películas.

 

A raíz de esta obra, tanto “Vitola” como Fornés fueron contratadas por el empresario William Milone para participar en la cinta Se acabaron las mujeres, al lado de Domingo Soler.

 

Sin embargo, fue con “Tin Tan” con quien despegó su carrera. La película El rey del barrio le significó reconocimiento y cariño por parte del público. En la cinta, “Vitola” encarnó a la encantadora “Nena”, una adinerada mujer que aspira a cantar ópera. Germán, en su papel como supuesto maestro italiano de canto, la seduce y enamora con tal de robarle sus joyas, mismas que después repartiría entre los pobres (al menos, ésa era la intención).

Aquella escena es inmortal. “Vitola” y “Tin Tan” comienzan a vocalizar para, poco a poco, dar paso a un rítmico y sabroso mambo, que culminaría con la interpretación al piano, por parte de “Vitola”, de la pieza “Siempre Libera”. Su cuerpo larguirucho, sus ojos soñadores, su singular manera de cantar y bailar, convirtieron a Fanny en una actriz de primera línea.

Vitola” poseía una afición que la llevó a perder gran parte de su capital económico: jugar al póquer. Esto no le importó, pues, afirmaba, su verdadera riqueza eran sus cuatro hijos, dos de los cuales, Moisés y Abraham, fallecieron en trágicos accidentes. Estas pérdidas marcaron su carácter, que se convulsionaba entre el terrible dolor que le carcomía el alma y su imprescindible herramienta de trabajo: la risa.

 

Sus otros dos hijos, producto de dos matrimonios, de los cuales enviudaría, fueron Humberto Elizondo, quien llegó a dirigir la Asociación Nacional de Actores, y David Reyes, hijo de su segundo esposo, el ventrílocuo Alex King.

 

Sin embargo, lo que en verdad marcó su personalidad fue su gracia natural para la interpretación. Al lado de figuras de primer orden, como Adalberto Martínez “Resortes”, Joaquín Pardavé, Irma Dorantes, Pedro Infante, Joaquín García “Borolas” y Óscar Pulido, “Vitola” nos regaló momentos de franca hilaridad; escenas de perfecta sincronía donde la comicidad brotaba de los diálogos, de las poses, de los ademanes, pero, sobre todo, de su singular figura, misma que explotaba con evidente éxito.

 

No obstante, por arriba de todos, Fanny contó con un carismático ángel guardián, “Tin Tan”. De él, llegó a decir: “Para trabajar con “Tin Tan”… ¡Cómo nos acoplábamos!, ¿verdad? Él y yo cantamos la ópera bufa que nadie hizo, ni hará, porque es muy difícil; hay que saberle dar el toque exacto y ¡eso no todo el mundo! ¡Él sí sabía! … Protegía no sólo a los cubanos, a todos sus compañeros, por ejemplo a “Tun Tun”, a Juan García, a Marcelo. A mí me protegía como nadie: que si el close up, que si el acercamiento. En todo estaba… Fue mi padre en el cine mexicano… Besuqueó a todas, hasta a mí, pero yo era su preferida, la verdad. Porque para todas sus películas siempre me mandó buscar. Siempre. Encontró conmigo la pareja perfecta. El acoplamiento que había entre él, “Tun Tun” y yo, ¡jamás lo habrá!”.

Esto es verdad. Para Germán, “Vitola” representó una personalidad indispensable. Junto a ella, “Tin Tan” era mejor, se superaba como cómico gracias a que la genialidad de Fanny lo equilibraba. Juntos hicieron cintas memorables como ¡Ay amor, cómo me has puesto!, Simbad, el mareado, El Vizconde de Montecristo, Los líos de Barba Azul, Tin Tan, el hombre mono, Tintansón Crusoe, Viaje a la Luna, El tesoro del rey Salomón, El fantasma de la opereta (donde Fanny ofrece una interpretación magistral, caracterizada de manera espléndida), y Las tarántulas, de la serie Chanoc, en el ocaso de la carrera de “Tin Tan”, entre algunas más.

 

Su trayectoria fue una cadena interminable de alegrías. Actuó con casi todos y todos llegaron a adorarla. En su segunda cinta, La vida en broma (1950), compartió créditos con Amalia Aguilar, Ángel Garasa y Mimí Derba. Luego de El rey del barrio, su tercer largometraje, vinieron También de dolor se canta, Vivillo desde chiquillo, Música, mujeres y amor, Mi papá tuvo la culpa, Miradas que matan, De ranchero a empresario, Club de señoritas, Los platillos voladores, Locura musical, Concurso de belleza, El Supermacho, La cigüeña distraída, Autopsia de un fantasma (cinta de culto que logró reunir un elenco internacional) y un segmento de la espléndida película Los amantes fríos. En total, participó en 39 películas, más el documental Ni muy muy… ni tan tan… simplemente “Tin Tan”.

 

Incluso, al final de su carrera, dejó de lado la comicidad y ejecutó a la perfección papeles dramáticos, como la prostituta de El hombre de papel (1963) y su interpretación como regenteadora de un burdel en El secuestro de Lola (Lola, la trailera II), en 1983. Su última participación en la gran pantalla fue en la película Metiche y encajoso (1989), al lado de Edna Bolkan, Luis de Alba, Diana Golden y Charly Valentino, cuando comprobó que los mejores años de la industria fílmica en México habían quedado muy atrás.

 

Su gran legado, sin embargo, se conserva en actuaciones excepcionales que logró junto a Arturo “Bigotón” Castro, Wolf Ruvinskis, Ramón Valdés, Manuel Palacios “Manolín” y Estanislao Schillinsky, Delia Magaña, Rafel Banquells, Alejandro Ciangherotti, Arturo Soto Rangel, Amparito Arozamena, José “Ojón” Jasso, Gloria Mestre, Miroslava Stern, Meche Barba, Antonio Aguilar, Ana Bertha Lepe, Tito Junco, Chula Prieto, Julio Villarreal, Miguel Inclán, Andrés Soler, Emilia Guiú, Tito Guízar, Dámaso Pérez Prado, Armando Soto La Marina “El Chicote”, Pedro Vargas, Amanda del Llano, Lola Beltrán, Ramiro Gamboa (quien se convertiría en el famoso “Tío Gamboín”), Jorge “Che” Reyes, Manuel “Loco” Valdés, Evangelina Elizondo, Kitty de Hoyos, Mauricio Garcés, Elsa Aguirre, Antonio Badú, la entonces pareja cómica Sergio Corona-Alfonso Arau, y Gaspar Henaine “Capulina” y Marco Antonio Campos “Viruta”.

 

En Autopsia de un fantasma (1968), compartió elenco de lujo con Basil Rathbone (el famoso actor sudafricano que por tantos años interpretó al detective Sherlock Holmes, y cuya última cinta fue precisamente ésta), John Carradine (el histrión estadounidense especializado en cintas de horror), Amadee Chabot (quien fuera Miss California 1964) y Cameron Mitchell, actor que participara en decenas de series norteamericanas, como El gran Chaparral, Misión Imposible, Hunter, Quincy, Hawaii Cinco-0, Columbo, Los ángeles de Charlie, Hulk el hombre increíble, La isla de la fantasía y El auto increíble.

 

Cuando “Vitola” tenía 72 años, se presentó en un teatro de Nueva York. Entonces, el terrible peso de los años se le vino encima de un solo golpe: se dio cuenta de que el escaso público casi no se reía con sus chistes, mucho menos con sus ademanes. La hora había llegado. Decidió bajar el telón de su carrera.

 

Su última aparición pública fue el 29 de octubre de 2008, cuando recibió la Luna del Auditorio Nacional, premio honorario por Una Vida en el Escenario.

 

El 21 de febrero de 2009, a los 84 años, falleció Fanny Kauffman, “Vitola”, víctima de muerte natural.

 

“Vitola”, Mrs. Willis, Gertrudis, Rosaura, La Flaca, La Nena, La Jirafa… pero “Vitola”, siempre “Vitola”, ha dado su primer paso hacia la eternidad de la memoria fílmica nacional.